“Las
imágenes inundan nuestra cabeza, asaltan nuestros ojos y se han convertido en
el lenguaje dominante del mundo contemporáneo. Para lograrlo se han pertrechado
de una batería interminable de instrumentos generadores y reproductores. […]
Así, la fotografía, el cine, la televisión y ahora la imagen digital se adueñan
de más momentos del día, de más horas de la vida. Vivimos en un tiempo en que
la representación ha llegado a ser más relevante que la realidad. […] El mundo
al que aspiramos, el motor de nuestras fantasías y el objeto de deseo no son de
este mundo, no están hechos de carne y hueso: su unidad de medida es el píxel,
el frame y el fotograma. […] Valoramos más y entendemos mejor la imagen que el
original. La comunicación visual ha llegado a ser tan potente y masiva y genera
un ruido tan ensordecedor que bordeamos la saturación definitiva que impida
asimilar sus contenidos. […] No hay manifestación más potente que la cultura de la imagen. Capta la atención
de los bebés que aun no saben hablar, hipnotiza a los pueblos menos
desarrollados y conoce registros para seducir a los más cultivados. No repara
en sexo, raza o edad; nadie está a salvo de su poder.” (5)
La cultura
de la imagen está orientada por una corriente hedonista relacionada de manera
estrecha con la juventud. La imagen de los jóvenes se fue imponiendo como principio
de cambio social al destacar, en un principio, la energía propia de dicha etapa
de la vida y las ansias de la juventud por ser protagonista de su medio, por
constituirse en actor social. Sin embargo, dichos inicios han ido cediendo cada
vez más ante la exaltación de la juventud como momento único en la vida para
disfrutar del placer al máximo. Se ha producido una hipervaloración de la
belleza física sobre los valores morales entonces vigentes, que en adelante
representarían meras reglas de convivencia destinadas a ser superadas por las
nuevas generaciones. Y en este contexto, el valor de las cosas se define
visualmente. Además, cabe considerar que la programación de entretenimiento es
la más consumida por las audiencias juveniles:
“Si observamos
la cuarta función de Lazarsfeld a las tres definidas por Laswell sobre el
entretenimiento, encontramos una validación directa, considerando que el
principal motivo de consumo de medios entre estos jóvenes es, precisamente, el
entretenimiento.” (6)
Esta
tendencia cultural al predominio de la imagen, fuertemente propulsada por la
televisión, ha generado hábitos en las audiencias que son incompatibles con los
requeridos para el consumo activo de la radio. Podemos hacer alusión a lo referido por DanielFernando López Jiménez, para sustentar la pasividad que genera el consumo
indiscriminado de televisión:
“Así, la
televisión se perfila como una entretención pasiva que no requiere esfuerzo; es
una compañía que habla, pero que no requiere mayor atención. Tal como afirma
Mattelart, la causa del consumo de televisión no está en alguna predisposición humana
al ocio, sino sencillamente en una rutinaria acción pasiva producto del
fatigoso día tras día de los individuos. En el mismo sentido, Russell Newman
menciona la televisión como ‘el camino más fácil’ y Castells se refiere a ésta
como ‘la consecuencia del instinto básico de una audiencia perezosa’.” (7)
Se tiene,
así, un contexto acerca de la condición de los jóvenes con relación a la
televisión que explica en algo sus comportamientos. Podemos tomar como
referencia una vez más a López Jiménez:
“Con el
simple método de la observación, determinaríamos que lo que se aprecia es el
reflejo de la sociedad actual: una norteamericanización vía enlatados, series,
películas y animados, y producción
japonesa de dibujos animados (estos últimos también influenciados por la
cultura occidental, dado que los rasgos raciales de sus personajes son
eminentemente de tipo norteamericano). Por su parte, la producción nacional de
telenovelas, sociodramas, noticieros y realities shows, muestran una sociedad
permeada por diferentes conceptos estilísticos exógenos; producciones que
difícilmente dan cuenta de una identidad mediática. Toda una industria del
ocio, entretenimiento y pasividad, unidad por un hilo conductor[…] que
desemboca en algún tipo de violencia física, verbal o sexual.” (8)
UNA MIRADA A LOS JÓVENES.
Ángel Boza,
en un artículo publicado por la Universidad de Huelva titulado “Una mirada a la juventud”(9), nos recuerda que la juventud como categoría sociológica uniforme no
existe, de manera que se puede hablar de jóvenes, mas no de la juventud. Tras
esta especificación, procede a describir ciertas características, tales como:
mitificación, hedonismo y narcisismo, ocio, cambio social y compromiso,
contestación, participación, valores, subculturas y tibus, transición,
educación, empleo y autonomía económica, subordinación y emancipación,
identidad, botellón y diversidad. De
estas, sólo profundizaremos en tres de dichos aspectos: cambio social y
compromiso, contestación y participación.
Cambio Social y Compromiso.
Las nuevas generaciones de jóvenes tienen que
impulsar el cambio de la sociedad, pero también tienen que contribuir a su
continuidad. De esta manera, por un lado la sociedad se ha de encargar de
socializar y de ubicar en esa estructura a sus futuros integrantes. Por otro
lado, la juventud es la encargada de aportar las innovaciones al integrarse en
la estructura social. Los jóvenes son a la vez agentes y producto de la
sociedad en la que viven. De alguna manera, el futuro se hace presente a través
de ellos. Pero los jóvenes no son sólo el futuro de las sociedades, sino una
parte muy significativa de su presente. Cabe tener en cuenta, asimismo, que pese
a que por norma general predomina una desconfianza hacia las estructuras
institucionales y haber una menor participación efectiva en las estructuras
tradicionales, la juventud suele mostrar un deseo no llevado a la obra por
participar en las decisiones políticas de su medio.
Contestación.
Los jóvenes son contestatarios, aunque también
tienen los pies en la tierra y son presentistas. Esta revolución diaria, este “no”
continuo, se basa en una relativa independización axiológica de los adultos y
se manifiesta en un sistema propio y alternativo de valores. Pero no son
solamente valores el objeto de la contestación, los jóvenes cuestionan también
las instituciones. Los jóvenes manifiestan una importante rebeldía e
inconformismo respecto de los adultos. También es una forma de afirmar la
propia identidad, aunque sea por la vía de la negación sistemática. Sin ser
llevada a extremismos, la contestación es muestra de buena salud en la
juventud.
Participación.
Una experiencia europea tal vez puede
ilustrar la situación de la juventud. El Libro Blanco sobre la Juventud
Europea, en sus conclusiones señala que los jóvenes:
-
Tienen
voluntad de participar activamente en la sociedad en la que viven.
-
Desean tener
derecho a expresarse sobre todos los aspectos de la vida cotidiana.
-
La
participación exige que los jóvenes adquieran competencias o consoliden las que
tienen.
-
Consideran
que los mecanismos de participación existentes son insuficientes.
-
Señalan la
instauración de un marco jurídico como una de las condiciones necesarias para
el desarrollo de una participación real de la juventud.
A esto cabe agregar que lo que los jóvenes no
están dispuestos a aceptar es entrar en un juego de simulación donde “hagan comparsas de un sistema que parezca
pero que no sea democrático y participativo”.
LA RADIO
CIUDADANA: INNOVACIÓN Y PARTICIPACIÓN.
María Gutiérrez, profesora de la Universidad de
Navarra, escribe en su artículo “La audiencia juvenil y el acceso a la radio
musical de antena convencional a Internet” lo siguiente:
“[…] la tendencia a “reciclar” contenidos ha sido y sigue siendo una estrategia
programática que impera en la mayoría de las emisoras musicales. […]En este
sentido, la tendencia a “reciclar” contenidos ha sido y sigue siendo una
estrategia programática que impera en la mayoría de las emisoras musicales. Su
principal efecto se observa en la repetición de un patrón que ha “perpetuado”
la imagen de catálogo de la radio musical y ha favorecido la “falta de vínculos
emotivos” en tanto que se ha obviado profundizar en los factores generales que
influyen en lo que Jenkins denomina “economía afectiva”
y que deberían concretarse en “procesos de identificación y fidelidad” (DP)
entre emisora y audiencia.” (10)
Y más adelante, al analizar un estudio sobre
fidelidad de audiencias juveniles, señala:
“¿Qué mueve a los jóvenes a seleccionar una u otra oferta radiofónica? Los
datos apuntan que el factor que interviene de forma destacada en el proceso de
selección es el contenido. Ni la emisora ni el programa, ni mucho menos el
presentador, parecen ser determinantes en el proceso de selección.” (11)
Está claro que es necesaria una reformulación
de los contenidos que se ofrecen en la radio. Existe una necesidad de retomar
el valor artístico y expresivo de la radio. Es definitivamente cierto que, por
más que la imagen amenace saturar los umbrales de nuestra percepción, aun no se
puede negar el valor de lo auditivo. De hecho, no hay producción televisiva o
cinematográfica que valga lo mismo sin la música de fondo, sin la intensidad de
la palabra hablada, sin efectos sonoros que den mayor realismo a lo que se ve.
Es por medio del sonido que se generan afectos, mayor identificación con el
medio que la que se puede lograr mediante la expectación pasiva de la
televisión. Pero es necesario recuperar dichos recursos y no llenar el tiempo
de programación con estereotipadas fórmulas de locución, que sólo contribuyen a
causar mayor desencanto – e incluso cansancio – por parte de las audiencias.
Asimismo, Jorge Acevedo, en su compilación “Voces
y movidas radiociudadanas”, y también Claudia Pereira en el artículo “Los
sistemas de información agraria y las radios rurales: SIEMBRA FUTURO” dan
testimonios suficientes de como una radio puede ser concretamente impulsora de
desarrollo: por medio de la participación. Y es allí donde los jóvenes pueden
encontrar un campo amplio para el desarrollo de sus iniciativas. Con una visión
siempre crítica de su entorno y un deseo sincero de participar verdaderamente
en la sociedad, pueden responder al compromiso que tienen de ser agentes de
cambio social a través de estos espacios.
La radio comunitaria constituye n auténtico
campo de participación. Bruce Girard, hablando sobre este tema, anota:
“Con
frecuencia llamada ‘radio comunitaria’, su rasgo más característico consiste en
comprometerse con la participación comunitaria a todos los niveles. Mientras
los oyentes de la radio comecial sólo pueden participr en la programación de
modo limitado – a través de tribunas libres por línea telefónica o pidiendo su
canción favorita – los oyentes de la radio comunitaria son a la vez los
productores, gerentes, directores, evaluadores y aun los dueños de las
estaciones.” (12)
CONCLUSIÓN.
Es posible devolver a la radio el prestigio que ha perdido por la ausencia de creatividad en su producción, contenidos y recursos. Para ello es necesario emplear nuevas técnicas y abordar nuevos contenidos, de manera que la radio recupere lo que constituye su mayor fortaleza: su capacidad expresiva para generar identificación. Una opción interesante para lograr un retorno de las audiencias juveniles a la radio es una radio comunitaria, que sepa enfrentar con creatividad y versatilidad los retos que le son propios, dando oportunidad a los jóvenes a participar en sus sociedades.
BIBLIOGRAFÍA:
(1) RODERO ANTÓN, Emma: “Recuperar la creatividad
radiofónica: Razones para apostar por la radio de ficción”. Universidad
Pontificia de Salamanca.
(2) ALBERT, Pierre y TUDESQ, André-Jean:
“Historia de la Radio y la Televisión”. Fondo de Cultura Económica. México,
2002. Pág. 7.
(3) ALBERT, Pierre y TUDESQ, André-Jean:
“Historia de la Radio y la Televisión”. Fondo de Cultura Económica. México,
2002. Pág. 7.
(4) ZUNZUNEGUI, Santos: “Pensar la imagen”. Ed.
Cátedra.
(5) PÉREZ JIMÉNEZ, Juan C.: “Un mundo de imágenes”.
Revista “Caja Negra”, N° 1.
(6) LÓPEZ JIMÉNEZ, Daniel F.: “Lectura de medios:
de la audiencia ignorada al poder de las audiencias”. XII Encuentro
Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social. Colombia, 2006.
(7) LÓPEZ JIMÉNEZ, Daniel F.: “Lectura de medios:
de la audiencia ignorada al poder de las audiencias”. XII Encuentro
Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social. Colombia, 2006.
(8) LÓPEZ JIMÉNEZ, Daniel F.: “Lectura de medios:
de la audiencia ignorada al poder de las audiencias”. XII Encuentro
Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social. Colombia, 2006.
(9) BOZA CARREÑO, Ángel: "Una mirada a la Juventud". XII: Revista de Educación. 2011.
(10) GUTIÉRREZ, María; RIBES, X. y MONCLÚS, B.: “La
audiencia juvenil y el acceso a la radio musical de antena convencional a
Internet” en: “Comunicación y Sociedad”, vol XXIV. 2011.
(11) GUTIÉRREZ, María; RIBES, X. y MONCLÚS, B.: “La
audiencia juvenil y el acceso a la radio musical de antena convencional a
Internet” en: “Comunicación y Sociedad”, vol XXIV. 2011.
(12) GIRARD, Bruce: “Introducción: la radio
comunitaria en el mundo” en “Radio Apasionad@s. Experiencias de radio
comunitaria en el mundo”.